domingo, 20 de enero de 2013

Un tranvía llamado deseo (poema + ensayo)


Una fracción de eternidad
Floreció en la intensidad el amor que mi ser tanto tiempo anhelaba,
busqué y descubrí nuevas rutas en la creciente ternura del mar,
y mi blanca alma, cuando al fin creía ser sal,
se desvaneció en la traición hasta un desierto encontrar.

Con el infortunio que anunciaba una melodía
la vida de él claudicó, y consigo, mi alegría.
Feneciendo su alma, mi contento también murió
y la dulzura que en el mundo se derramaba al caminar
con mi amor se derrumbó al tropezar en la adversidad.

Cesó el embeleso de un sueño que vivía
cuando un espacio de vida que en mis ojos latía
encontró el mirar de un alma que de su vida se iba.  

Deseé renovar la intensidad que me alentaba
combatiendo la muerte que en reminiscencias surgía
y numerosas manos de caballeros las mías sujetaron
para renacer el amor que mi corazón recordar no podía.

Por momentos, contra las paredes de mis valores la vanidad chocó:
la piel de la juventud llevé alguna vez como fortuna
y el resplandor de un paisaje que viví como júbilo
se convirtió de día a noche, y la luz, de sol a luna.

La luz que iluminó el tiempo y mi ternura
ahora procura ceder espacio a un cielo nuevo
para transformar, así, la sed en hermosura
y encontrar también a un lucero compañero.

Y aunque la luz del alba ya no surge en mis días
el azul de la noche reiterará mi alegría.
En mi vida la luz como antes no ilumina
pero belleza igual hoy el cielo habilita.

Vivo en mi luz, en un sutil reflejo de la realidad:
hablo en mis palabras lo que debiera ser verdad.
Vivo en la noche en que las estrellas viajan:
la oscuridad me consuela y recrea toda mi magia.
Solange Ramos

Desarrollo
En el presente trabajo, a partir de un texto creativo de género lírico, he tratado de resaltar con profundidad las emociones de Blanche Du Bois, el personaje principal de la obra dramática Un tranvía llamado deseo (1947), del escritor estadounidense Tennessee Williams.
Como a lo largo de la obra se muestra agudamente la gran debilidad de Blanche, pretendí defender sus sentimientos y centrarme en sus emociones positivas. Para eso mencioné que ella está consciente de los valores humanos y procuré expresar claramente la presencia de su profundidad en su modo de sentir. Intenté ponerme en la piel de la protagonista para mostrar más claramente su sufrimiento y expresar las necesidades que le causó.
Elegí basarme en la historia de este personaje ya que al leer la obra fue el que más me llamó la atención. 
Seleccioné frases de la protagonista que destacan  algunas características de su personalidad y traté de plasmarlas en el poema haciendo relaciones por medio de recursos poéticos. Utilicé sus expresiones para hacer más verosímiles los sentimientos, ya que el yo lírico es Blanche.
Con respecto a la estructura del poema, los versos son de arte mayor y son treinta y dos en total. Poseen rima, en la mayoría de los casos asonante. Se distribuyen en ocho estrofas. Hay seis cuartetos, un quinteto y un terceto. El yo lírico está explícito, y es Blanche.
Con respecto al contenido del poema, el título está basado en la expresión “trocito de eternidad[1] que menciona la protagonista. Me pareció adecuado utilizarla para titular el poema Una fracción de eternidad ya que estas son palabras de ella que aluden a la noche y en el poema la noche (principalmente de manera simbólica) es un tema recurrente.
En las primeras tres estrofas expreso lo que siente este personaje y lo que ocurre el día en que Allan Grey, su marido, muere.
En la primera estrofa aludo al amor intenso que siente Blanche por Allan, que comienza cuando ella tiene dieciséis años. Enfatizo la ternura ya que ella así describe a su marido. En el tercer verso este personaje describe a su alma como blanca. Este es un juego que hice entre la identificación de su persona (alma) y el significado de su nombre (blanca madera)[2] . También usé la palabra “mar” porque ella ama el agua[3]. En el cuarto verso expreso la tristeza y el vacío que siente al presenciar la escena en que descubre la infidelidad y homosexualidad de su esposo.
El primer verso de la segunda estrofa “Con el infortunio que anunciaba una melodía” alude a la canción «La Varsoviana», que suena cuando Allan se retira del casino, herido por las palabras de su mujer, segundos antes de su suicidio. Esto me pareció importante ya que siempre en momentos de confusión o tristeza la protagonista comienza a escuchar esta melodía.
La tercera estrofa alude al momento en el que Blanche se encuentra con el cuerpo muerto de Allan a orillas del Lago Madina.
En los dos primeros versos de la cuarta estrofa traté de expresar sutilmente la relación entre el deseo y la muerte que se plantea en la obra, ya que según Blanche estos se oponen. También menciono los numerosos encuentros que tiene con hombres[4] luego de la muerte de su esposo.
Blanche, en la primera escena del segundo acto, dice que su edad le preocupa tanto “a causa de los duros golpes que ha sufrido mi va­nidad[5]. Esta oración fue adaptada en el primer verso de la quinta estrofa. Deseé señalar esto para mostrar que ella conoce y admite sus errores. La siguiente es una frase de ella que también habla sobre los valores, y que me parece importante destacar: “Hermana mía […] ¡Ya han aparecido en el mundo cosas como el arte... como la poesía y la música! ¡En algunas personas han empezado a nacer sentimientos más tiernos! ¡Tenemos que acrecentarlos! ¡Y aferrarnos a ellos, y retenerlos como nuestra bandera! […] ¡No te quedes atrás […]!”[6]. Esta cita pertenece a la última escena del primer acto, en la que Stella y su hermana discuten sobre el controvertido comportamiento de Stanley. La siguiente es una didascalia del principio del segundo acto que también habla sobre los valores de Blanche, desde las palabras del autor: “Sus valores importantes son los que caracterizan a Blanche: su función, la de darle su dimensión como personaje y sugerir la intensa vida interior que hace de ella una persona de mayor magnitud que la que aparenta superficialmente[7].
En los dos últimos versos de la quinta estrofa y hasta el final del poema, describí cómo funciona la luz[8] en el mundo de la protagonista ya que es un tema que en múltiples ocasiones es mencionado por este personaje. Decidí que la noche tenga un papel importante en el poema ya que, aunque proporciona oscuridad, lo cual simboliza el sufrimiento, también representa la belleza que ella siente ante esta. Estas ideas me hicieron posible imaginar una actitud positiva de parte de Blanche aun en su sufrimiento.
La última estrofa la basé en las siguientes palabras del personaje: “La oscuridad me gusta. […] Me consuela”[9] “No quiero realismo. Quiero... ¡magia! […]! Trato de darle eso a la gente. Le tergiverso las cosas. No le digo la verdad. Le digo lo que debiera ser la verdad. ¡Y si eso es un pecado, que me condenen por él! ¡No encienda la luz![10]
El poema concluye con estas ideas que aluden otra vez a la manera de ser de Blanche: su atracción por la oscuridad -representada en el poema por medio de la noche-, su manera de relacionarse con los demás y su modo de sentir y ver la realidad.
Solange Ramos
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Ensayo creativo realizado para el Bachillerato Internacional de Literatura (2011 - 2012).
Calificación: 6/7

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Referencias:
[1]
blanche: -¡Eh! (El Cobrador se detiene casi en el umbral.) ¿Qué hora es?
cobrador (consultando su reloj de pulsera): -Las siete menos cuarto, señora.
blanche (cerca de él): -¿Tan tarde? ¿No le gustan esas largas tardecitas lluviosas de Nueva Orleáns, cuando una hora no es sólo una hora... sino un trocito de eternidad que le ha caído a uno en las manos... y no se sabe qué hacer con él?” Escena I, Acto segundo. Tennessee, Williams. Un tranvía llamado deseo. Buenos Aires, Losada, 1992. p. 69.
[2]mitch (repitiendo el nombre, asomado a la sala): -Du Bois.
blanche: -Es un apellido francés. Significa madera, y Blan­che significa Blanca, de modo que ambos nombres jun­tos significan madera blanca. ¡Como un huerto en pri­mavera! Puede recordar mi nombre así... si le interesa.” Escena III, Acto primero. Ob. cit. p. 44.
[3]blanche: -Huelo el aire del mar. Mi elemento es la tierra..., pero debió ser el agua... el agua... lo más hermoso que creó Dios en esos siete días. Pasaré en el mar el resto de mis días. Y cuando me muera, moriré en el mar.” Escena V, Acto tercero. Ob. cit. p. 111.
[4]blanche: -Sí, tuve muchas intimidades con extraños. Después de la muerte de Allan... sólo podían llenar el vacío de mi corazón, al parecer, las intimidades con extraños. Creo que era el pánico... sim­plemente el pánico lo que me empujaba de uno a otro, buscando alguna protección...” Escena III, Acto tercero. Ob. cit. p. 97.
[5] Escena I, Acto segundo. Ob. cit. p. 67.
[6] Escena IV, Acto primero. Ob. cit. p. 59.
[7] Escena I, Acto segundo. Ob. cit. p. 61.
[8]blanche: -Y entonces, el reflector que iluminaba el mundo se apagó y nunca hubo para mí desde aquel día una luz más intensa que la de esta vela de cocina”. Escena II, Acto segundo. Ob. cit. p. 78.
blanche: -¡Y apaga esa luz superflua! ¡Apágala! ¡No quiero que me miren bajo su despiadado res­plandor! Escena I, Acto primero. Ob. cit. p. 14.
blanche: -¡La luz del día nunca iluminó semejante desastre!” Escena I, Acto primero. Ob. cit. p. 17.
[9] Escena III, Acto tercero. Ob. cit. p. 95.
[10] Escena III, Acto tercero. Ob. cit. p. 96.

Suspensión (poema)


Suspensión


Seré un nombre,
un espacio sin medida
o un conjuro del encanto.

Seré un cielo, un río, ¡un torrente!
Un sutil átomo,
una brisa,
una risa o una estrella o una suave cadencia
desmontada de la gracia.

Seré un camino curvo,
un silencio reflexivo,
la paz de la consciencia,
un estrago, un pétalo de tu memoria.

Seré vino, una esencia conmovedora.
Colores,
            Aromas,
                        Trineos,
                                     Coronas.

O seré algo simple, una roca,
la curiosidad que anhela el tiempo,
una estela.
La caducidad del ahora, o una visión…

Seré quietud, una combinación de dos alas,
una inteligente introversión.
Seré el perfume que transporta el viento
y la nada; una sustancia
de la que nace una rosa, agua.
Seré sol, conquista, lucero,
la adversidad en su centro más expresivo,
un claro cantar.

O seré un verso.
Un sólo verso que elegiré, suspendido en el andar de mi presente:
                                               mi eternidad,
                                                                   tu ausencia,
                                                                                     un recuerdo,
                                                                                                         o un designio…
                                   
                                                                  Solange Ramos
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Poesía (poema de Solange Ramos)

POESÍA



Escribo para los azules segundos intermitentes entre dos rayos,
para la fugacidad del relámpago fragante,
para la luz en escena de un cielo,
para la emoción constante de un recuerdo cautivante.





Escribo para el aire, para la idea vaporizada,
para esa esencia que toca el ritmo y vuelve. Para un eco.
Escribo porque la vida improvisa, se extiende,
y relata una larga historia desde reunidos presentes.

Escribo para el polen, para el molino ardiente,
para las piedras y sus corazas, para ser etérea y consciente.
Escribo para las tinieblas, para el fruto, para la arena,
para los momentos que no captamos, para el error, para la tierra.

Escribo para el incesante desafío,
para el pueblo y la secuencia de mi alma.
Observo las horas y las hojas del viento
porque a veces escribo y palpito en lo ciego.

Escribo para el cenit, determinante, desde la cumbre.
Porque soy y llego y me elevo como una estrella.
Mil años luz: mediante el tiempo revivo.

Escribo como lo hace la humanidad, con un presente.
Nuestra unidad, poesía: existencia de un sentir.
No creas del todo en las letras, en las sombras, en mi tacto:
la hoja sólo la recrea.

Creo, siento, consigo, convenzo, relato, re existo y lo logro.
Confirmo mi entera existencia escribiendo y a veces, caduco.
Me encuentro en el centro y sigo jugando. La eternidad es mi esencia
                                                                  y la nada, mi descanso.

Habito con un sólo cuerpo, y transparente respiro y me refresco como la copa de un árbol.
Soy el césped y del huésped. Asciendo como aire, de las nubes desciendo,
como sangre que recorre las venas y la vida, como lluvia yo me alejo
y en el sol me mezo. Soy un manantial, un arrullo, un huracán. Aliento del contento. Extravío.

Confirmo y les confirmo. Escribo por ti y por mí, por el nosotros. Por la historia.
Por el cielo, por la nada, por la calle solitaria. Y este es mi monumento.
La poesía responde cómo es en verdad el alma
y escribo por la humildad, por la gracia y su mirada.

Escribo para ser poesía, y de la poesía al todo voy
pero siempre, en el fondo, tan sólo soy un instante.

Escribo para el Universo,
porque del mundo sólo soy
un punto distante:
la humanidad es la vida
y un instante, mi poesía.

                                                             Solange Ramos


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Poema ganador del concurso poético semanal organizado por Versos Compartidos.